Sapillo moteado ibérico

Las últimas lluvias de 2019 en el Parque Natural del Estrecho fueron a finales de noviembre y estimularon el celo de los sapillos moteados, haciendo que copularan y pusieran huevos. Desde entonces, permanecían en los alrededores de las charcas esperando nuevas lluvias que les permitieran seguir con su labor reproductora, viendo cómo estas charcas se secaban, llevándose consigo la mayor parte de los renacuajos resultantes de las puestas de noviembre.

Las primeras lluvias de 2020 (las segundas de la temporada reproductora) se han hecho esperar hasta el último tercio del mes y han sido lo suficientemente abundantes como para volver a llenar las charcas que estaban a punto de perderse, salvando así la vida de las larvas supervivientes de las puestas anteriores.

Numerosos machos cantan desde la orilla de las charcas, escondidos bajo piedras, dentro de tubos de drenaje y evacuación de aguas (para aumentar la resonancia de su canto), desde dentro del agua e incluso desde debajo del agua. Se escuchan cientos por todo el campo y se observan decenas, la mayoría cerca o dentro de la charca principal. Otros cantan en los pequeños charcos formados por las huellas del ganado doméstico del lugar y otros simplemente permanecen en sus refugios.

Se observa una cópula de unos ocho machos con al menos una hembra. También se observa una puesta actual y renacuajos con 2 meses de edad, algunos en avanzado estado de desarrollo, observándose los miembros posteriores ya formados en algunos ejemplares.

Esperemos que las lluvias se mantengan durante más tiempo y doten a las charcas y arroyos de la cantidad de agua suficiente para que estos necesarios animales completen su ciclo vital, así como el resto de anfibios, tan necesitados en estos tiempos, de charcas que reúnan las condiciones óptimas para su reproducción.

La Fauna de Alrededor

Más sobre el autor: Juanmi de la Fuente

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